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Aunque el año oficialmente empieza en enero, septiembre es el verdadero comienzo para muchas personas. En este mes, a pesar del fin de las vacaciones, estamos llenos de buena voluntad y nos fijamos nuevas metas y propósitos. Evidentemente, quien dice propósitos, dice volver a hacer deporte. Por ello, antes de que te metas de lleno en tu nuevo objetivo, te hemos preparado unos consejos para que sea todo un éxito.
Volver a hacer deporte es una excelente decisión. Al principio solemos tener la motivación al máximo. Sin embargo, esta tiende a desaparecer poco a poco, sobre todo cuando aparecen las primeras agujetas. Por ello, es muy importante preparar el cuerpo para el esfuerzo y reducir estas molestias todo lo posible. Te recomendamos utilizar una crema de calentamiento muscular. Esto te ayudará a limitar los dolores y calambres musculares.
Las agujetas no son nuestra única piedra en el camino. Las ampollas o heridas también pueden aparecer, sobre todo cuando estrenamos esas deportivas nuevas que nos hemos comprado para retomar bien el ejercicio físico. Existen cremas que están especialmente formuladas para evitar este tipo de molestias que, en muchas ocasiones, nos hacen tirar la toalla. A primera vista, puede parecer un detalle sin importancia, pero aseguran el confort necesario durante todo tu entrenamiento.
Para recuperar la energía, empieza con un pequeño “chupito” de Guaraná/Ginseng/Jalea Real 4G: ¡el concentrado energético ideal! Lo encontrarás en forma de ampollas o gominolas. Es el pequeño impulso ideal para recuperar la motivación y la energía.
El deporte requiere a menudo un estilo de vida saludable y una hidratación óptima. También se recomienda una dieta equilibrada. Durante el ejercicio, el cuerpo necesita más vitaminas, minerales y proteínas que cuando se realizan actividades normales. Si te sientes con menos energía, puedes compensar el déficit con complementos alimenticios, que puedes tomar unos minutos antes del entrenamiento, o con las barritas energéticas. ¡Hay para todos los gustos!
¡Ah! No olvides que una suplementación en aminoácidos permite una regeneración celular más rápida:
¿Ya tienes todo? Las zapatillas atadas, los pantalones cortos o los leggins deportivos puestos, una buena playlist para motivarte… ¡Es hora de entrenar! Es fundamental ir poco a poco, empezando por un calentamiento completo: estirar los músculos, hacer pequeñas flexiones y extensiones. Los movimientos deben ser cada vez más amplios. La temperatura de los músculos debe aumentar gradualmente. No intentes rendir a niveles altos directamente durante este calentamiento. El riesgo de lesión es demasiado alto como para arriesgarse y hará que no quieras seguir entrenando. Es importante beber mucha agua para mantener la hidratación (más de 1,5 L al día) y así compensar la sudoración que permite la eliminación de toxinas y ayuda a evitar los calambres y los tirones. No bebas demasiado de golpe, sino poco a poco, en pequeños sorbos, para una hidratación óptima.
¡En el deporte los accesorios también son importantes! Puedes utilizar calcetines de comprensión durante el ejercicio, los cuales facilitan la recuperación: los músculos están más oxigenados y, por tanto, menos cansados.
¡Entrenamiento terminado! Ahora toca descansar, pero antes no puedes pasar por alto la recuperación. Es una etapa imprescindible en el deporte, ya sea en el ámbito profesional o amateur. La recuperación ayuda a reducir las agujetas y los dolores físicos que puedan aparecer. Sobre todo, ofrece la posibilidad de prevenir algunos problemas más serios como la tendinitis o una lesión muscular.
Durante el ejercicio, la contracción de los músculos provoca roturas en las fibras musculares y microhemorragias. El dolor proviene de estas microrroturas, que deben ser consolidadas. Para optimizar la recuperación, es necesario estirar antes (lo que conocemos como calentamiento) y después del entrenamiento. Pero no de cualquier manera ni en cualquier momento. Inmediatamente después del esfuerzo, el músculo está todavía caliente y, en contra de la creencia popular, los estiramientos en este momento solo empeoran las microlesiones musculares. Lo ideal es esperar al menos una hora y repetir una breve sesión en las siguientes 12 horas. El estiramiento es un momento de relajación: el objetivo es estirar lenta y progresivamente conjuntos de músculos sin llegar al dolor.
Después de tanto esfuerzo, lo único que quieres es darte una buena ducha para relajarte y disfrutar de una sensación refrescante. Pero, antes de hacerlo, ten en cuenta esto:
– Espera a que baje el ritmo cardíaco, a que se detenga la sudoración y a que baje un poco la temperatura corporal.
– Aunque la tentación es grande, evita a toda costa el agua demasiado caliente porque dilata las venas y aumenta el riesgo de varices.
– Si no eres muy fan de las duchas frías, dúchate con agua templada y termina con un chorro frío en las piernas, insistiendo en las pantorrillas. Esto ofrece múltiples beneficios ya que activa la circulación sanguínea.
– Cuando por fin tengas una sensación de relax, métete bajo el edredón para dormir bien, algo esencial y muy apreciado después del esfuerzo. O bueno, siempre puedes darte un buen masaje para sentir una relajación total.