Protección solar: ¿cómo proteger a los niños?
En cuanto empieza el buen tiempo, y termina el colegio, todos queremos salir corriendo a la playa o a la piscina con los peques. Es el momento de disfrutar del agua, dejarles jugar durante todo el día y relajarse bajo el sol. Para no tener sustos estivales, es importante no olvidar la protección de los más pequeños de casa. Te explicamos los pasos que no pueden faltar para asegurar su bienestar.
¿Qué crema solar usar para mi hijo / hija?
Los niños tienen una piel más frágil que los adultos. Por ello, es importante escoger un protector solar infantil adaptado a su piel. Además, le uso de la crema solar es diferente entre un bebé y un niño. Es más, antes de los 4 años, los expertos recomiendan evitar las exposiciones solares, aunque todos los padres saben que es difícil cumplir esta regla cuando están en la playa con su bebé. Por ello, la crema de protección solar es imprescindible. La piel de los niños y niñas cuenta con menos células pigmentarias que la nuestra y todavía no ha alcanzado su nivel de madurez, por lo que protegerla eficazmente de los rayos UVA y UVB es más que importante.
¿Lo sabías? Entre el 50% y el 80% de los daños de la piel provocados por el sol aparecen durante la infancia o la adolescencia. Asegurar una protección adecuada durante sus primeros años de vida es la mejor herramienta para evitar daños durante su edad adulta.
¿Cómo aplicar el protector solar?
Para los niños, igual que para los adultos, las palabras claves son “una generosa cantidad”. Exacto, tenemos que aplicar una generosa cantidad para proteger a los más pequeños de los daños del sol. Además, para que esta protección dure todo el tiempo necesario, es importante renovar la aplicación mínimo cada dos horas y después de cada baño. Como decíamos antes, no tenemos que escatimar en la cantidad de protector solar que aplicamos. Por ejemplo, si utilizas una crema solar en formato spray, lo ideal es aplicar 4 presiones para el rostro, 6 para los brazos, 10 para las piernas y 10 para la espalda. Después, es importante aplicarla de tal forma que llegue a cubrir toda la piel. Aunque tu hijo lleve ropa anti UV, es importante aplicar la crema sobre todas las partes visibles del cuerpo , como las manos o el rostro, por ejemplo.
Protección solar: los buenos hábitos
La crema solar es de vital importancia en cada exposición solar, pero no es la única protección que existe. Actualmente, podemos encontrar una serie de accesorios que son igual de importantes para la seguridad de tus hijos. En primer lugar, para proteger del calor a los más pequeños, y no tan pequeños, te recomendamos la bruma de agua termal. Este producto, fresco y vigorizante, puede utilizarse siempre que sientas la necesidad. Además, se adapta a toda la familia, desde el bebé hasta al abuelo. La bruma de agua termal es un must have que no puede faltarte en verano para calmar las quemaduras solares y aportar una sensación refrescante. También existen accesorios especiales para bebés y niños. Por ejemplo, te recomendamos hacerte con un traje de baño anti UV, o directamente, con una camiseta y un pantalón anti UV. Estos productos proporcionan una protección extra, perfecta para que tus hijos puedan jugar tranquilamente. Y, evidentemente, no podemos olvidar las gafas de sol para proteger sus ojos, el gorrito para proteger su cabeza y una gran botella de agua para hidratarles constantemente. Hidratarse correctamente es un hábito importante para todas las edades, especialmente en momentos de altas temperaturas.
¿Qué hacer al llegar a casa?
Los adultos, en particular los que adoran tener una piel hidratada y bronceada, saben que hidratar la piel después de la playa es la base para mantener la salud de la piel. Los adultos necesitan una dosis de leche hidratante después de cada exposición para bloquear la oxidación, nutrir la piel e hidratar en profundidad. Y, en el caso de los niños, la situación no es diferente. Sin embargo, para los más pequeños no tenemos que escoger un after sun para prolongar el bronceado, sino un aceite de ducha que permita limpiar la piel en profundidad de los filtros solares y proporcionar una nutrición intensa. Después de la ducha, lo ideal es aplicar una crema corporal adaptada a su tipo de piel, con el objetivo de evitar la degradación de la barrera cutánea. Como es lógico, los niños y los adultos no tenemos las mismas necesidades en cuanto a productos after sun, pero ambos necesitan calmar e hidratar la piel después de cada exposición solar.