Prepárate para el verano: un bronceado seguro
¿Tú también te has dado cuenta? La primavera ha llegado a España y con ella la subida de temperaturas tanto en la playa como en la ciudad. Por ello, el uso de un protector solar empieza a ser algo vital para evitar las quemaduras solares y el fotoenvejecimiento prematuro. Proteger la piel con una crema solar es más importante de lo que pensamos, incluso si es solo para ir a desayunar en una terraza. Sin embargo, para aprovechar al máximo de este efecto protector anti UV, hay que escoger el producto que mejor se adapte a tu piel y a tus necesidades. No te pierdas nuestra guía sobre los diferentes factores (¿20, 30 o 50?), los diferentes tipos de filtros (¿orgánico o mineral?) y los tipos de aplicación.
Un factor de protección para cada piel
Conocer los diferentes índices…
El índice de protección, también conocido como FPS (Factor de Protección Solar) es una característica crucial para escoger el producto solar. Estos factores están clasificados en cuatro categorías según la intensidad de la protección:
- Protección baja: 6 y 10
- Protección media: 15, 20 y 25
- Protección alta: 30 y 50
- Protección muy alta: 50+
A más alto el factor de protección, mayor será la filtración de la crema. Por ejemplo, un SPF50 solo dejará pasar un 2% de los rayos UV, en comparación con el 16% del factor 6. Actualmente, no existe ningún filtro capaz de bloquear la totalidad de los rayos, por lo que no veremos productos “protección total”. Para escoger el índice que mejor se adapte a ti y a tu piel, solo hay que adaptarlo a tu fototipo. ¿Conoces el tuyo?
…para adaptar la crema a tu fototipo
Existen 6 fototipos según el tipo de piel y la sensibilidad de la epidermis de cada uno. Escoger un SPF es mucho más simple con esta información.
Tengo una piel muy blanca y un pelo rubio/blanco: fototipo 0.
Las personas con fototipo 0 tienen que protegerse del sol al máximo, ya que son muy propensas a las quemaduras y otros problemas. ¡No olvides la gorra y cubrir la piel con algún tejido!
Tengo una piel clara, el pelo rubio o pelirrojo y los ojos claros; me cuesta mucho ponerme morena: fototipos 1 y 2.
Una piel muy sensible al sol: se necesita un factor de protección muy alto. Suelen aparecer pecas con las exposiciones solares. Este tipo de piel se quema rápidamente, por lo que no se recomienda una exposición solar duradera y se ha de tener especial cuidado para evitar las quemaduras.
Tengo una piel morena clara, un pelo rubio o castaño y me bronceo poquito a poco: fototipo 3.
La vigilancia es igual de importante: este fototipo, aunque tiene menos riesgo a sufrir graves quemaduras, puede ser víctima de importantes quemaduras solares. Mejor prevenir los daños con un factor de protección alto o muy alto.
Tengo una piel morena, un pelo castaño o negro y no tengo problemas para ponerme morena: fototipo 4.
Este fototipo cuenta con una mejor protección natural ante los rayos UV. Sin embargo, no hay que correr ningún riesgo. Lo ideal es usar un factor de protección medio o alto para poder coger color con total seguridad.
Tengo una piel y un pelo oscuro o negro, me bronceo fácilmente: fototipo 5 y 6.
Estas pieles, muy pigmentadas de forma natural, no tienen muchos problemas para broncearse y no suelen tener quemaduras solares. Pero “no suelen” no significa “nunca”. Por ello, la protección solar siempre tiene que estar presente. Se recomienda utilizar un protector solar bajo para garantizar un mínimo de seguridad.
Estos protectores solares también hay que adaptarlos al contexto en sí: en la montaña y bajo el sol, se recomienda pasar a un factor de protección más elevado que de costumbre; en primavera o en las terrazas con sombrilla, las pieles de porcelana podrán utilizar una protección media, por ejemplo.
¿Eres de las que quieren conseguir el bronceado perfecto y crees que el uso de la crema es un freno para ello? ¡Para nada! Las cremas protegen, pero no “bloquean” la totalidad de los rayos UV. El hecho de proteger tu piel te ayudará a conseguir un bronceado progresivo, más luminoso y, sobre todo, duradero.
¿Qué tipos de filtros hay?
Vale, ya conocemos los factores de protección. Ahora tenemos que empezar con los tipos de filtros solares. ¿Orgánico o mineral? Para escoger correctamente la crema que se encargará de protegerte del sol, hemos de analizar el impacto de los rayos ultravioleta y la acción específica de cada tipo de filtro.
Rayos UV: toda la información
La luz del sol puede declinarse en tres tipos de rayos invisibles que impactan en la piel de forma diferente:
- Los UVB, cuyo riesgo y peligro es conocido desde hace mucho tiempo, son los responsables de las quemaduras cutáneas. Si una gran cantidad de estos rayos penetran la epidermis, pueden llegar a provocar un desorden a nivel molecular y favorecer la aparición de un cáncer de piel, por ejemplo.
- Los UVA provocan el envejecimiento cutáneo precoz y reacciones alérgicas, como la lucitis estival benigna (concentración de granitos rojos que provocan una fuerte irritación y picor). Además, estos rayos se infiltran profundamente en la piel, llegando hasta la dermis, donde estimulan la formación de radicales libres, sustancias nocivas que dañan las células sanas y pueden crear un efecto cancerígeno.
- Los infrarrojos también cuentan con un efecto dañino, como se ha demostrado recientemente. Estos rayos aceleran el fotoenvejecimiento y perjudican el ADN, lo que favorece la aparición de melanomas.
En definitiva, para evitar todos estos efectos dañinos del sol, es importante hacerse con una protección capaz de bloquear todos estos rayos. Esto nos lleva a la pregunta del millón… ¿Qué protector escoger?
¿Orgánico o mineral?
Los filtros químicos cuentan con moléculas orgánicas que absorben los rayos del sol en lugar de la piel. Estos se desarrollan en laboratorios y cuentan con una excelente eficacia contra todos los tipos de rayos. Sin embargo, en algunos casos pueden provocar alergias. Por otro lado, también se sospecha que los filtros orgánicos pueden ser nefastos para la vida acuática, por lo que se están realizando estudios para encontrar una respuesta. Muchas marcas ya han eliminado los ingredientes polémicos de sus fórmulas y han optado por los componentes no disolventes en el agua para evitar cualquier riesgo.
Los filtros minerales, por su parte, difractan la luz y reflejan los rayos UV para que reboten en vez de penetrar la piel. Antes se consideraban inofensivos para la vida marina. Sin embargo, las partículas que los componen (dióxido de titanio u óxido de zinc, principalmente) han levantado una serie de polémicas sobre su capacidad para dañar y contaminar los océanos. Es cierto que generan menos alergias que los orgánicos – ideal si sueles sufrir este tipo de reacciones alérgicas – pero cuentan con una acción anti UVA ligeramente menos eficaz que estos últimos.
Sin contar los productos con sello bio y 100% mineralizados, la mayoría de los protectores solares proponen una combinación de ambos tipos de filtros para conseguir una mayor eficacia y la máxima seguridad posible. Por ahora, la mejor opción para proteger el medio marino son las fórmulas water-resistant que no se disuelven en el agua y, por lo tanto, no llegan al fondo del mar. Encontrarás muchos productos con «Ocean Respect», «Coral Safe», «Ocean Friendly», «Probado en condiciones marinas».
Crema solar: instrucciones de uso
¡Ponte en situación! Ya estás sobre la arena cálida, estrenas un nuevo pareo, llevas tu toalla favorita y has escogido tu crema solar. Ahora llega el momento clave: seguir todos los pasos de aplicación para garantizar la máxima seguridad.
¿Cómo aplicar la crema solar?
1/ Aplica una generosa cantidad
¡No hay que escatimar! Las pruebas de eficacia de los laboratorios prevén una aplicación de 2mg por cada cm2 de piel. Si nos basamos en esto, ¡solemos echarnos 4 veces menos de lo recomendado! Es el momento de cambiar esto, así que no dudes en aplicar una generosa cantidad de producto de forma uniforme por toda la piel.
2/ Repite la aplicación
Por ahora no existe el protector infinito, ¡lo sentimos! Hay que repetir la aplicación cada 2 horas, después de bañarte (incluso cuando usas un filtro resistente al agua), en caso de sudar mucho o después de secarte con una toalla. Cualquier ocasión es buena para volver a aplicar la crema solar. No olvides que esto es esencial para asegurar una protección eficaz mientras estés expuesta al sol. Si quieres optimizar la acción de los filtros orgánicos, te recomendamos aplicar la crema por primera vez unos 30 minutos antes de exponerte al sol.
3/ Cubre toda la piel, ¡sin excepciones!
Cara, ojeras, planta de los pies, dorso de la mano o incluso la parte trasera de los muslos… ¡Los grandes olvidados de la crema solar! Estas zonas son igual o más de delicadas que el resto, por lo que hay que protegerlas igualmente.
4/ ¿Y si estoy a la sombra?
Pensar que por estar en la sombra estamos protegidos de la luz del sol es un error: los rayos UV no son visibles, pero están ahí. Aunque estés bajo la sombrilla, en una terraza o bajo un árbol, por ejemplo, la crema solar sigue siendo imprescindible.
¿Cómo conservar mi crema?
Los productos solares son sensibles. Es imprescindible conservarlos en las condiciones correctas para que no se deterioren y pierdan toda su eficacia anti UV. Para conocer su fecha de uso recomendada, te recomendamos mirar en sus consejos de uso o en el propio packaging de la crema. Normalmente, podemos conservar un producto cerrado entre 1 y 3 años. Pero, una vez abierto, solo dura unos meses. Nuestro consejo: apunta con un rotulador la fecha de compra en el producto y la fecha de apertura para tenerlo todo bajo control. En la playa también hay que tener cuidado: las cremas solares no toleran muy bien las temperaturas extremas y puede alterarse si entran en contacto con el agua, la arena, etc. ¡Guárdala en la sombra en un lugar bien seco!
¡Bravo! Los productos solares ya no tienen ningún secreto para ti. No olvides que la mejor protección es la prudencia: opta por las zonas con sombra (¡también brocean la piel!), no te expongas entre las 12h y las 16h (la intensidad de los rayos UV están al máximo… y su agresividad también) y equípate de todo lo necesario (gorra, gafas, camiseta, botella de agua, etc.). Por último, limita al máximo las horas de exposición para preservar tu capital solar y conservar una piel bronceada y saludable.